Uno de los propósitos del arte es sacarnos de estas rutinas», escribió. «Cuando escuchamos música o poemas o historias, el mundo se abre de nuevo».

Es como si, de pronto, limpiaran las ventanas de nuestra percepción, decía el poeta y pintor británico William Blake.

La autora de ciencia ficción pensaba que el arte va mucho más allá de la música y la pintura. La historia, el relato del pasado, también es una forma de arte. No es una ciencia, aunque a veces quiera pasar por ella. No, no puede serlo.

«La historia es una forma de contar historias igual que lo hace la mitología, la ficción o la tradición oral. Pero en los últimos siglos esta disciplina ha huido de otras formas de storytelling porque se ha proclamado como algo absoluto, como la verdad objetiva», pensaba.

Aunque esa idea, por fortuna, desapareció. Decía Le Guin que los historiadores actuales vieron el absurdo de hacer del pasado un monumento de mármol y se rieron de la altanería de imaginar siquiera que pudiera existir una verdad absoluta.

«Los historiadores están de acuerdo en que cada época tiene su propia historia y si hay una única verdad, no podemos alcanzarla con palabras».

Fuente: Talking on the Water

Ursula K. Le Guin

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